Este blog pretende ser un compendio de experiencias con sustancias alteradoras de consciencia...

jueves 10 de abril de 2008

DMT, extracto de Ayahuasca

La dimetiltriptamina (DMT) es el principio activo de la ayahuasca. Se trata del psicodélico más potente conocido. La DMT no puede ser asimilada por vía oral ni esnifada, y su vida media en sangre es de escasos minutos. Por esta razón se fuma, conduciendo a un viaje intenso pero breve. A continuación la descripción de un viaje con dicha sustancia.

Ahí va mi historia con la DMT. Fue el 1 de noviembre de 2006, en la terraza pusimos unas colchonetas en el suelo, una vela y el mechero de alcohol. Eran las 8:30 de la noche, media luna en un cielo oscuro y tachonado de nubes livianas, traslúcidas como el alabastro. Xavi tumbado a un lado aguantaba la cazoleta calentándola con un mechero de alcohol. Al otro lado y a una orden suya empecé a aspirar los 40 mg de DMT vaporizado y me entregué a la experiencia. Lo hice como me dijo, despacio, profundo y reteniéndolo durante unos segundos. Vacié los pulmones y volví a aspirar de nuevo. Teníamos previsto que una vez yo entrara en la experiencia, sería el turno de Xavi.

Esa madrugada, la castañada, habíamos fiesteado hasta muy tarde y nos acostamos pasadas las 9 de la mañana. Fue una fiesta regada con una buena dosis de mdma que calculo rondaría los 150 mg. Dormí poco y liviano. Pensé que quizás esto podía afectar a la experiencia, pero creo que no fue así, salvo quizás en una menor capacidad para recordarla en detalle, o tipo candy trip, para predisponer un estado de ánimo positivo.

Pues bien, estaba aspirando la segunda calada, despacio, y de súbito sentí el subidón, como en la salvia. Xavi, que estaba en frente sujetando la cazoleta de pirex sobre el mechero, se convirtió en un chamán, hombre santo o sacerdote. Sentí que me atravesaba con una larga y afilada aguja de cristal y humo, algo extraño y desconcertante que me atemorizó aunque obviamente resultara del todo indoloro. Por voluntad propia me dejé sacrificar por Xavi (sacrificar = hacer sagrado) en el altar de la experiencia. El subidón fue tan rápido y rotundo, que dudando de mi capacidad para conducir mi propio cuerpo, me limité a dejarme caer boca arriba.

Cegado ante tanta sobreestimulación cerré los ojos instintivamente, como haría quien quisiera evitar la ceguera de mirar directamente al sol. Un zumbido continuo acompañó el fulgor de las imágenes. Un zumbido como ese que describen los que han vuelto de la muerte clínica, y que me recordaba que ahora estaba en otro medio. Las imágenes no eran bidimensionales ni tridimensionales. Ni el tiempo era unidireccional, éste que marca la secuencia del pasado al futuro. Ahora entiendo el concepto de "hiperreal", pues allí se encontraba mi consciencia, en un espacio de ene dimensiones en el que los colores, brillos, texturas y, sobre todo, las formas tenían tal intensidad que sobrepasaban la capacidad de comprensión. No pude recordar con precisión por que estaba así. En ese momento si hubiera tenido un interruptor para desconectar la experiencia, lo habría pulsado, pero como no lo había, tuve que aguantarme y entregarme. Supongo que el efecto sería comparable a una dosis extraordinariamente alta de copelanias o de cualquier otro psiquedélico, más de 1000 gammas de LSD, por ejemplo, algo que dudo pueda soportarse durante más de unos minutos.

Vi formas orgánicas, como plantas en la espesura de la jungla, algo que recuerda remotamente a los cuadros de Henri Rousseau. Recuerdo una de aquellas formas, una hoja voluptuosa, que brillaba con su punta rozándome la retina del ojo.

Pero estas pinturas sólo son pálidas representaciones de lo que vi. Aquel mundo era el mundo de la luz, y en comparación, estas pinturas de Rousseau representarían sombras oscuras y mortecinas proyectadas en el espacio de dos dimensiones del lienzo. Tal era la intensidad ¿Cómo hablar de formas cuando dichas formas se transforman a tal velocidad que la conciencia no es capaz de aprehenderlas?

Aquel fractal que representaba una jungla, era también un entrelazado de grecas que derivaban sus tonos verdes y amarillos hacia gruesos cordones rojos y de bordes dorados. Se transforman en una sucesión de símbolos, logografías que escondían un poderoso significado que se me escapaba. Letras de un idioma indescifrable, arcaico y la vez adelantado, sin duda eterno, códigos con cantos contrachapados en oro, rojos con bordes dorados, nítidos, brillantes y fugaces. Formas perfectas que asemejaban una sucesión de herraduras orientadas en ángulos diferentes, en una procesión de símbolos de un código ancestral, precioso y barroco. Valiosísimos textos antiguos de pan de oro incrustados en la madera rojiza y oscura de una tabla o quizás la tapa de un cofre.

Creo que la visión selvática fue anterior a la visión de la tabla codificada, pero no lo puedo asegurar pues la misma visión o iluminación estaba llena de formas y significados que no podía descifrar. Me sentí tan abrumado por los brillos, los colores, las formas y las perspectivas cambiantes que el vértigo me superó. La iluminación me estaba cegando. Aquellas imágenes no estaban fuera sino dentro de mi. Tuve la necesidad de apartarlas, como cuando uno se siente cegado por la luz del sol. Y entonces abrí los ojos y contemplé un espacio azul oscuro de una profundidad insondable. Vi formas geométricas perfectas superpuestas a aquella visión del espacio, y telarañas enormes que se extendían y perdían en la perspectiva del infinito. Aquella formas geométricas eran la pared de la terraza y la enorme antena de televisión del edificio, a vista de hormiga desde mi posición recostada. Estaba volviendo del viaje. Poco a poco recordé y reconocí donde estaba. Ladeé la cabeza y vi a Xavi como una estatua yaciente, de vivos colores pasteles, iluminada como estaba por la luz amarilla de la vela y la azulada del mechero de alcohol. Su cara hierática mostraba una sonrisa feliz. La imagen era de cuento de hadas, pues parecía una estatua de formas geométricas perfectas, como un brillante pulido por el mejor orfebre, su figura incrustada en un precioso y reluciente entorno selvático, como si siempre hubiera estado ahí, perfectamente integrado (en la terraza hay plantas bastante exuberantes). Y caí en la cuenta que aquello era sin duda una representación de Xavi, pues el no debía estar ahí, sino mucho más lejos, donde yo me encontraba tan solo unos segundos o minutos antes. Cosas de la psiquedelia, los humanos parecemos objetos y los objetos parecen animados. Recuperada la calma, cerré los ojos de nuevo y me esforcé por volver a la experiencia, pero fue en vano. Todavía continué durante unos minutos más contemplando la belleza de lo que me rodeaba con ojos nuevos. Hasta que Xavi despertó de su sueño y empezamos a hablar, eufóricos y a la vez muy relajados. Y Noname y compañía aparecieron de las sombras, pues nos habían estado observando sigilosamente desde la oscuridad del salón.

Xavi ya nos contará lo que sintió. En lo que a mi respecta, mi consciencia interpretaba aquel meteórico viaje como una visión de nuestra evolución humana. Como si se me hubiera revelado el libro del Génesis. La humanidad empezó vagando en el medio selvático (el Edén), tal y como éramos, un pequeño grupo de primates homínidos que cazaban y recolectaban. Así fuimos durante cientos de miles de años. Luego aprendimos a interpretar los códigos de la naturaleza (el libro de la sabiduría) y empezamos a manipularla comunicándonos esos conocimientos mediante símbolos, eso que llamamos lenguaje. Eran los albores de la civilización, y fue entonces cuando dimos otro gran salto y aprendimos a cifrar y descifrar esa información en símbolos grabados, o siendo tal valiosos, incrustados en letras doradas en tablillas de madera o arcilla, escritos para que el mensaje rompiera las estrechas limitaciones espacio-temporales de la existencia humana. Y podía haber visto más si hubiera tenido más aguante, pero abrí los ojos, y para mi sorpresa, aquel mundo se esfumó y ya nunca más volvió.

Y mientras explicaba todo esto de la evolución de nuestra especie, noname apareció con un libro que estaba por allí encima "Los orígenes de la civilización" de Charles L.Redman: "Desde los primeros agricultores hasta la sociedad urbana en el Próximo Oriente", sugirió que la interpretación de aquella secuencia de visiones podía venir condicionada por mis lecturas. Y estoy de acuerdo, si la experiencia psiquedélica se puede asimilar a un sueño hiperreal, entonces la historia con la que nuestra consciencia intenta integrar el viaje, como en el caso de los sueños, será una historia construida a partir de retales de experiencias pasadas, eso que llamamos "set". En mi caso esas experiencias previas vendrían condicionadas también por mis lecturas.

Pero las visiones admitirían otra interpretación. Fractales que todo lo abarcan y que son a la a vez naturaleza selvática y simbólica. La vida no es más que la extensión del protoplasma original, como decía Freud con palabras ampulosas "Los seres vivos somos usufructuarios de un fideicomiso destinado a sobrevivirnos", ese fideicomiso es el proplasma original, el código genético. La vida es naturaleza animada, que es código genético, vida que es percibida como representación simbólica en nuestra mente. Naturaleza y símbolos se encuentran en nuestras consciencias.

Aquellas imágenes fractales eran formas naturales y a la vez códigos abstractos. Nuestra consciencia percibe la naturaleza y la codifica. Gracias a esta capacidad codificadora, nosotros, seres conscientes, recreamos un medio físico y social complejo. Manipulamos la naturaleza y construimos paraísos artificiales aparentemente seguros y estables, pero que no son más que una ilusión, un sucedáneo de la auténtica inmortalidad y trascendencia.

La DMT interrumpió durante unos minutos esa "falsa realidad" y me iluminó mostrándome la hiperrealidad de lo que Huxley, citando a los grandes místicos, calificaba como unicidad o "base inmanente y trascendente de todo ser".

Espero no haber sonado demasiado pedante o pretencioso, pero así integré la experiencia. Gracias a Xavi por ese regalo, por su asesoramiento y por la animada conversación sobre la naturaleza de la experiencia pisquedélica y sus interpretaciones. Si tenemos ocasión de repetir, y espero que así sea, desde luego mejor un setting sin compañía ni prisas que nos distraigan, pues tan importante es la fase aguda del viaje como el periodo posterior de integración de la experiencia, y mejor será alargarla lo que podamos.

Una vez estás viajando, intentar no agobiarse ante la sobreestimulación y no abrir los ojos antes de tiempo, pues las visiones se evaporan como si despertaras de un sueño, y te queda sólo un resto de efecto psiquedélico que dura unos pocos minutos y es similar a la ingesta de setas potentes. Así es que hay que aspirar tumbados, con poca luz, silencio y sin prisas ni presencias que puedan interrumpir o abreviar una experiencia de por si bastante breve. Una vez has vuelto puedes recordarla e integrarla de forma similar a como recuerdas un sueño cuando te quedas pensativo, rememorando sus detalles durante minutos antes de levantarte.

La DMT no es disociativa en el sentido de que en ningún caso tienes sensaciones de extrañamiento del cuerpo. Ni lo hechas de menos, como en el viaje intenso de ketamina, ni lo notas retorcido, aplastado o desintegrado, como en el caso del terrorífico viaje de salvia. Simplemente la DMT hace que te olvides de él: no tiene relevancia. Ahora bien, fumar DMT estando de pie e incluso sentado, aparte de peligroso, ensuciaría la experiencia, que es 100% mental, pues ocuparte de tu orientación espacial para mantener el equilibrio va contra la entrega total al intenso viaje psiquedélico y esa resistencia condicionaría probablemente a un mal viaje.

Por último comentar que la resaca post es nula, y resulta ser el viaje más limpio de mi vida, nada que ver con la salvia que me dejó embotado y traumatizado. Una hora después del viaje de DMT la sensación era de intensa paz espiritual y de gran estímulo creativo.

En fin, que la DMT no me pudo enseñar más en menos tiempo. Ideal para místicos con prisas. Me parece tremendo el mercado potencial para una sustancia de estas características. Sobre todo para ejecutivos publicistas que tienen que entregar una idea brillante de hoy para mañana.

En fin, espero que os haya aportado algo nuevo, y animaros a contar vuestras propias experiencias. Gracias de nuevo Xavi por brindarme la oportunidad de otear el horizonte desde allí arriba.

miércoles 19 de septiembre de 2007

Buenos días, Bogwie.

No más de las diez y media de la noche del viernes. Tuvo que sonar el timbre casi por casualidad. A esas horas ya empieza a pesar el cansancio y se multiplican casi por mil las ganas de desconectar de todo y dejarte caer en la cama como quien cae abatido a tiros. Aún así, tenía ganas de aguantar un poco más la noche, echándole un pulso constante al cansancio. ¡A ver quien tiene mas huevos! Abrí la puerta a mi amigo Juan y le dí un tímido "buenas noches".
Sólo con verle la cara pude adivinar qué se escondía dentro de sus bolsillos. "Antes de que salga de la ducha quiero ver todo ese polvo blanco volcado en la mesa, sino trinca la puerta y te piras..." le dije (jejejeje).

Después de unos tirillos de farlopa parecía que la cosa se iba animando. Ya no tenía tanto sueño ni tanto cansancio como momentos antes de abrir esa maldita puerta. Unas cervecitas frescas para refrescar la boca cada vez más secas. Cuando se nos acabo el polvo blanco ese, la cosa se vino un poco abajo, era como si se hubiese terminado la noche, como si ya no me quedara más energia. Como vi que el colega estaba muy animado, saque del invernadero eléctrico las últimas setillas que me quedan de la cosecha. Le ofrezco una para que se la coma mientras yo sigo a mi bola pinchando discos.
Tengo entendido que no se debe mezclar las setas con otras drogas, asi que por un momento llegue a pensar que podria darle algo. Sí, sí, síiiii y una polla. Ahí no estaba pasando nada raro, los unicos síntomas que habían eran los de mi colega partiendose la polla. Me estaba muriendo de envidia. No era justo dejarlo haí solo haciendo el payaso, me tenia que unir como fuera a esa fiesta.. y así fue. Trinqué una seta y me la comí sin rechistar. No me tardo mucho en subir. Las cosas se me estaban moviendo solas de sitio y estaba empezando a flipar. Los tocadiscos se me subían casi a un palmo de la mesa y luego adoptaban formas redondeadas, cosa que me complicaba un poco a la hora de intentar cuadrar un disco. Las paredes rosas de mi habitacion adoptaban rápidos tonos pasteles muy intensos. La luz de mi habitación por momentos ganaba intensidad. Cuando entra la mezcla, mi colega se empieza a descojonar porque estaba todo superdescuadrado. En ese momento era el DJ más malo del mundo. Todo se me movía de sitio y todo cambiaba de forma: "Así es imposible pinchar. Me lo están moviendo todo de sitio!!!"
Era un espectaculo de luces y colores, las paredes estaban de cachondeo moviéndose a todo trapo (jejeje). Nos partíamos la polla de todo. En el momento del subidón sentí la sensacion de salir de mi habitacion para refrescar un poco la vista, me puse unos pantalones y unos fuimos a la puerta de la calle que nos diera un poco el fresco. Mi colega quería que sacaramos al perro. Todo un disparate por su parte. Después de estar no se cuanto rato en la calle, nos fuimos otra vez a mi casa preguntándonos por qué estábamos en la calle. Me pesaba todo el cuerpo, tenía muchas ganas de tumbarme en la cama y dejarme llevar. Tenía una sensacion muy parecida al agustera del mdma pero un millón de veces amplificado. Me tumbé un poco en la cama y al cerrar los ojos, de pronto, me vino una especie de huracán que casi me arranca la cabeza... Uff que fatigas. Era la hora del vómito, muy típico en las etapas de subida.
Cuando poté, vi una plasta asquerosa blanca Sin duda alguna, era la farlopa que se habia ido de mi estomago y senti mucho asco, como si hubiera tenido un bicho dentro de mi. Por suerte, una vez vomitado, dejé de sentir ese asco y me sentia totalmente limpio por dentro.

Estuvimos un rato escuchando música y sin parar de hablar de nuestras cosillas hasta que ya no pude aguantar más y le dije que por favor se fuera, que habia llegado la hora de irme de viaje. Me pesaba todo el cuerpo y ahora sí que estaba en condiciones de tumbarme, ya que los vomitos ya se habian ido. Al cerrar los ojos no había nada. Sólo un mundo negro deshabitado en ese momento. Un territorio sin normas, sin lenguajes, sin la presencia del hombre. "Qué mundo mas aburrido" pensé "me voy a hacer un porro". Sentado en la cama y fumando podía ver como el humo de la maria formaba en la atmósfera de mi habitacion pequeñas y extrañas figuras que parecian de vapor. Se fundian con el rosa pastel de las paredes, construyendo así paisajes subrrealistas de enorme belleza.

No paraba de escuchar el ruido de un goteo (klik klok klik klok klik klok klik klok...) Me hubiese gustado escuchar, en medio de esa secuencia minimalista, el viejo ruido del cucú de los viejos relojes de antaño. Al cerrar la luz de mi habitacion sólo se veía la lucecilla verde del PC, la silueta del monitor a mi derecha y la ventana enfrente mio con las persianas mediobajadas y algo entreabierta las correderas.
Era alucinante la luz. De pronto aparecieron muchas luces simulando los colores del amanecer y, justo al instante, todo lo contrario: se volvia a mostrar los colores del atardecer. INCREIBLE. No paraba de amanecer y anochecer. El ruido del goteo todavia estaba ahi. No importaba era un invitado más a una noche llena de misterios sin resolver. Al volver a cerrar los ojos volvía a sentir por todo el cuerpo ese gustazo superplancetero que llegaba desde mi cabeza, pasando por el cuerpo y terminando por las extremidades. Era un masaje lleno de energia positiva. Era como si las setas quisieran hacerle cosquillas a mi alma...

Abri los ojos y vi que mi perro Bogwie estaba alli solito presenciando las locuras de su dueño, así que decidí hacerlo complice de mis locuras. Lo subí conmigo a la cama y me acurruque con el para que me pasara el también su energía. La sensacion de estar con el, de poder sentir total comunicación me hizo sentir muy feliz. Estaba acurrucado con un animalito que para mi lo es todo. Volví a cerrar los ojos y sentí que en mi cuerpo habia un traje lleno de toxinas y basuras, esas porquerias que se cojen día a día y que tanto influyen en tu estado de ánimo y en la forma de ver las cosas. Estaba manchado de malas energias que desprenden, a veces, la gente de mala fe. "Ahora mismo me pego otra duchita para quitarme esta peste que hay en mi cuerpo", pensé. "aunque por mi, ya se pueden quedar ahí...". Mi cuerpo se despegaba de toda esa basura que ya no necesitaba. Estaba entrando en un mundo donde las leyes de los hombres no existen. Ahora sé que parecia tener algo mas de vida. Unos colmillos enormes, de tigres, pintados de verde y rayas negras, formaba el dibujo de una corona que supuestamente iria a mi cabeza de adorno. De lejos escuchaba como se acercaba un avión y podia notar que cada vez volaba mas cerca. El ruido era muy extraño, rompia la ley del silencio de la noche. La sensacion de que ese avión me pasara por la cabeza, para acto seguido, escuchar como se pierde en el vacío, me dejo un extraño sabor de boca. Ese estruendo de motores iba a ser el ultimo que se iba a escuchar esa noche. Lo supe enseguida.

Volví a abrir los ojos y seguia anocheciendo y amaneciendo. Los colores de mi habitacion eran sacados de un cuento. Al cerrar otra vez los ojos ya me deje del todo llevar. Lo que luego llegó a pasar no hay palabras para contarlo. Era consciente de todo lo que estaba pasando, sabía en un 100% que no habia ninguna posibilidad de malos viajes y que era el momento oportuno para descargar toda esa mala energía acumulada durante la semana. Tenia una lucidez mental increíble. Un gusto corporal muy muy placentero.

Saque muy buenas conclusiones sobre mi mismo. No estaba tan podrido mentalmente como creía. Mas bien, a veces, un poco triste por otros motivos. El resto de mierda se había ido con el traje que horas antes había quitado. Entre luces, colores y estados de trance me quede dormido.

Cuando me desperté lo primero que hice fue salir a la terraza. Los rayitos de sol y el ambiente que se respiraba esa mañana me hacían sentir bien. "Qué bonita es la vida y que asquerosa la hacemos...", es lo primero que pense. Duchita, porrito y a la montaña con Bogwie.

viernes 14 de septiembre de 2007

Salvia Divinorum "Derribando los cimientos de la realidad"

Esta ha sido una de las travesuras mayúsculas de noName & Co. El vídeo es una especie de documental, entretenido, pero poco comprensible para los que no lo han vivido.

Tiene ya un par de años (llovido ha desde entonces)


El tema fue curioso: Nos reunimos en un apartamento 10 individuos que no nos conocíamos de nada -solo de un foro- y decidimos emprender un experimento que no olvidaré jamas...

Con la única persona que tuve un contacto previo fue con Hipólito. Nos citamos una semanas antes en Lokotron, a fin de vernos las caras por primera vez y organizar el viaje hacia lo desconocido.

La obra de arte fue grabada y montada por Igor (enteogenic productions), simplemente un crack.

El Viaje con Salvia Divinorum, consta de 6 fases, siendo la última de poca utilidad si llega a alcanzarse, ya que cuando vuelves del paseo galáctico e interuterino, no recuerdas nada. Me quedé en la fase 5, para el recuerdo de lo que se siente bailando sobre el filo del terror el pánico y la confusión.

Estamos en fase de preparar la segunda parte. Seguiremos informando.

¡Ya podemos ver el vídeo ON-Line!

Mal Viaje (Copelandia Cyanescens)

Pensaba estar preparado para lo que me pudieran contar. Mis experiencias previas siempre habian sido placenteras, pero ésta vez, desde bien al principio, supe que iba a ser diferente. 1,20gr de Copelandia Cyanescens que en una hora me indicaban que mi viaje no iba a ser ni placentero ni cómodo. La idea era ver los espíritus que poblaban mi casa, y desde luego que se me presentaron. Todo empezó con un giro en el viaje, percatándome de que estaba desviandome hacia el infierno. Pedí ayuda a mi compañero de viaje, el cual no pudo ayudarme, porque estaba flotando en su mar de fantasías. "Sácame", le decía, pero mi mente me impulsaba ha confesar un problema (el cual no os voy a contar por formar parte de algo muy personal...) y se me presentó bruscamente. Me tumbé en la cama, junto a mi pareja, porque la experiencia me obligaba a hacerlo, y me abrí literalmente, rompiendo todas las barreras sociales constituidas, viendo cómo me partía en mil pedazos, cómo tenía que sacar de mi interior algo que se estaba pudriendo. Hice mucho daño, y por tal, cuando me quedé solo en la cama, sentí morir. La experiencia se reia de mí. Jódete, me decía. Ahora atente a las consecuencias, y mirate por dentro, mira tu suciedad. Me vi envuelto de toda mi mierda, de cómo me presentaba a mí mismo como algo negativo, vi todo lo malo que hay en mí, como se derrumbaba el castillo de naipes sobre el cual he formado y forjado mi vida. No estaba preparado. Y pienso que quizá la sociedad occidental, con lo poco que sabemos, no lo estamos para ver como en 2 horas se puede destruir toda la base de tu vida. Ví cómo mi vida es un engaño, donde tódo es mentira, e intentas mentirte a ti mismo para seguir evolucionando y ser socialmente aceptable, cuando las setas me decían: mírate, dejate de engañar, deja de engañar, fijate en qué te has convertido, te das asco, das asco, eres lo peor... Pienso que nadie está preparado para verse invertido en tanto crees ser. Sentí morir, es más, quería morir, quería matarme porque no podia seguir con esa mentira, con esa vida que no me pertocaba, con esa experiencia tan absolutamente abrumadora. Intentaba autoconvencerme de que merecía la pena la vida, pero me decía que no, no lo vale, sobretodo la que llevas, no es la tuya, no es tu sociedad, no es lo que quieres, es un engaño. Así pues, sin poder soportar ni un minuto más, los cuales no pasaban, puesto que el tiempo en ese estado no existe, no veía cómo podía acabar con ello. Repito, no estaba preparado, y necesitaba acabar con eso. Mi obsesion era acabar, salir del tunel, del pozo, del abismo, del círculo del mal, del infierno personificado en mí mismo. No hay nada peor que ver al antiYo, ver tu negatividad, ver tu parte oscura, tu Yang, así de golpe y sin esperarlo saber que tu vida acaba, la vida que habías llevado se destruye, de desmenuza y tu eres el único culpable. Me levanté de lo que hacia aproximadamente dos horas era una cama, y me obligué a mí mismo a buscar la solucion... había oído hablar de un Valium, y a por el fui, y me lo tomé, esperando que ésa fuera la solución a mis males. Aun así pensé en tomar cualquier otra droga que me sacara de esa locura, no soportable para mí, ¿un cuchillo?¿el vacío? también eran posibles soluciones en mi mente, la cual se reía de mí y no dejaba de presionarme. El tiempo seguía sin pasar, ¿cuanto tiempo me quedaba para terminar mi travesía? ¿Un minuto?¿una hora?¿toda la vida? No, el tiempo no pasa, sigue la misma canción y no estoy preparado para seguir con ésto. Necesito que me lo quiten, no soporto más esta situación, me escapé de casa, sin avisar a nadie. Mi pareja estaba en la habitación y mi compañero de viaje disfrutando como nunca. Bajé desorientado lo que serían unas escaleras, que me conducían a la salida, reconocí la calle, repleta de ratas muertas por el suelo y risas que se reían de mí y decían "jódete, atente a las consecuencias, cambia tu vida, degenerado!" Llegué como pude al ambulatorio, donde les confesé sin miramientos que habia tomado setas alucinógenas y quería algo para salir de mi estado. Ahí comprendí que ahora tocaba hacer el paripé, puesto que por muy médicos que sean no tenían ni idea de cómo tratarme, los ví como peleles, como payasos que no sabían qué hacer, y yo sí. Por desgracia, me di vergüenza ajena, me sentía un novato cagado de miedo, y realmente éso era. Nunca había tenido tan claro la OBLIGATORIEDAD de un cuidador en una experiencia psiquedélica, porque en caso de haberlo tenido, hubiera podido obviar el hecho de caer como un niño en brazos de la medicina occidental, la cual no tiene ni medios ni personas ni la más mínima idea de lo que le estaba contando. Me vieron como un drogata más, cuando en realidad era yo quien les estaba explicando lo que me estaba pasando, y cuándo me pasaría... sin embargo, allí estaba yo. Del ambulatorio, pasé a la ambulancia, y de allí al hospital Vall d'Hebrón, mientras eso me servía para no seguir en el pozo de muerte en el que estaba metido. El paseíto en ambulancia me hizo reaccionar, me avergoncé, puesto que no había sido capaz de superar yo solo mi trago y busqué refugio en algo que ahora se que no volveré. Una vez en el hospital, y ya pudiendo controlar la experiencia, pregunté dónde podia mear, y me dieron un bote, el cual supongo que pondrán al lado de mi expediente de por vida, y acto seguido, le di el bote a una ¿medico? y le comenté que yo sabía bien qué me había pasado y cómo superarlo y que me quería marchar. Mis comentarios, rodeado de aproximadamente unas 8 chicas, entre médicos, enfermeras y auxiliares, les estaban dejando a muchas muy confundidas, puesto que no eran los típicos de un pringadete que no sabe ni lo que ha tomado. Además, mi camiseta de Maria Sabina, priestess of the mushrooms, daba a entender que sabía de lo que hablaba. Una de ellas, médico, soltó su discurso sobre cómo me estaba quedando sin neuronas, y que yo sabría lo que me estaba haciendo, mientras que no tenía muchas ganas de discutir con alguien que no quiere entender otra forma de comprender las cosas. Entre ellas había una que sí me miraba con alguna diferencia, y miraba a las demás, y me dijo "Has leído a Castaneda..." con lo cual, aun así, hubo cierta reacción de hermandad con ella, y acto seguido, tras firmar volutariamente el alta, me marché. Como había salido de casa con lo puesto, y las llaves, que tuve la lucidez de coger, empecé a caminar, autoanalizando lo que el viaje había querido decirme, todo lo que tenía que cambiar para que lo que se estaba pudriendo por dentro dejara de existir. Cómo, desgraciadamente y sin darme cuenta, estaba empezando a tirar mi vida por la borda, y cómo ahora, tras haber sacado todo ésto, tendría que afrontarme de nuevo a una nueva vida. Caminé y caminé, para llegar a casa, donde me esperaban ansiosas las dos personas a las que había abandonado hacia unas horas, y sin dar explicaciones, les mostré el parte médico, absurdo y totalmente mediocre que me habían dado, para pasar después a una larga explicación y catársis con mi pareja, con mi compañero de viaje como mediador en la tragedia.

Hasta aquí ésta experiencia aplastantemete negativa pero totalmente enriquecedora, despues de todo, de la cual me queda aún mucho que asimilar. Puedes pensar que estoy loco, o quizá no entiendas mi actitud masoquista sobre tal efecto, pero lo que me han enseñado en pocas horas, para algunos puede costarle toda una vida - o varias quizá - y descubir que vives una vida enferma e hipocrita no es moco de pavo. Además, también descubrí que la enfermedad física siempre está relacionada con la mente. Queda tanto por saber, o puede que ya se supiera, sin embargo, el hombre occidental no está preparado para tanta sabiduría...
Gracias Teonanácatl